El aire pareció detenerse un instante antes de que Andy respondiera —Fue Koran quien lo pidió — Confesó al fin— Yo solo acepté. Necesitaba tiempo… tiempo para comprender que mi madre murió por manos de mi padre. Tal vez él pensó que ese rencor me haría un riesgo para el clan. Y tenía razón. Nadie con el corazón lleno de ira puede acercarse a la vasija —
John lo observó en silencio. Por primera vez, comprendió que Andy no huyó por debilidad… sino para no convertirse en aquello que más odiaba.
John frunció el ceño, con los brazos cruzados mientras caminaban por el sendero de piedra que conducía al santuario —Me caes mal — Dijo sin rodeos, aunque su tono tenía algo más de respeto que de fastidio— Pero… comprendo tu decisión. Es admirable —
Andy soltó una carcajada ligera —Ja, ja, ja… lo sé — Respondió con esa sonrisa arrogante que tanto lo caracterizaba.
El portal que los separaba del territorio centauro se cerró detrás de ellos, y de inmediato el aire cambió; denso, cargado de un aroma