A pesar de tratarse de una frase tan simple, logró que las comisuras de los labios de Aria se elevaran. Una sonrisa de satisfacción asomó ante la declaración de Hans. Su corazón dio un vuelco de alegría, olvidando por completo todo el fastidio que la había estado carcomiendo.
Los dos se quedaron mirándose fijamente por un largo momento, admirando las facciones del otro. Los ojos rasgados y dominantes de Hans contra los adorables y redondos ojos de Aria. Estaban tan perdidos en el instante que s