Mundo ficciónIniciar sesiónMaldita, sea. Estaba dispuesta a todo. Me hallaba tan caliente que ni siquiera era capaz de pensar en otra cosa que no fuera, en él montándome con ferocidad.
Ni siquiera, me importaba el ardor que emanaba de mis nalgas, al contario, era el propulsor en aquella locura; debajo de las bragas podía sentir el clítoris palpitar por el calor y solo puedo ansiar que me toque de una vez por todas, que acabe con mi tortura y que me destroce.
Siento su aliento c







