STELLA HARPER
Estoy casi quedándome dormida cuando oigo sonar una alarma.
—Se acabó el tiempo —Damian pasa la mano por mi espalda y rueda, colocándome debajo de él. Besa mi cuello, siento escalofríos y tiemblo.
—¿En serio? ¿Pusiste un cronómetro? —pregunto, sorprendida.
—Claro que sí —susurra en mi cuello y puedo sentir su sonrisa irónica. Pasa la mano por mi pecho, envuelve mi garganta y muerde mi cuello.
—Damian… —suspiro.
—¿Vas a decirme que no quieres? —Aprieta mi garganta y empieza a frota