STELLA HARPER
—Aprovecha bien, tenemos toda la noche —gruñó él con voz baja y ronca. Sus músculos se contrajeron bajo mis dedos. Había un fuego ardiente bajo su piel, directo hacia la protuberancia que ya estaba lista para saltar. La simple idea de que yo podía excitar a ese hombre de esa forma estaba creando un océano dentro de mis bragas.
—¿Piensas usar cada minuto?
—Sin duda. Tengo muchas ideas de cómo pasar nuestro tiempo hasta el amanecer —clavó los dientes en su labio inferior, observando