DAMIAN WINTER
El apartamento estaba lleno de las suaves risas de Danian mientras empujaba el carrito verde por la sala. Me agaché en la alfombra, observándolo hacer curvas exageradas con el juguete. El cabello castaño le caía sobre la frente, todavía húmedo del baño que le había dado un rato antes.
—Vas demasiado rápido, campeón —comenté.
Él levantó la cara hacia mí, sonrió y extendí los brazos, atrayéndolo hacia mí. Danian se acurrucó contra mi pecho y entonces sonó el timbre.
Fruncí el ceño y