(POV de Alejandro)
La suite principal se sentía como una fortaleza de silencio, un santuario de piedra gruesa y luz parpadeante de fuego, hasta que las primeras notas ásperas de disenso se filtraron desde el patio de abajo. Estaba de pie junto al escritorio de caoba, los dedos trazando el borde del libro de cuentas encuadernado en cuero que no había podido leer en horas. El aire en la sala era cálido, pesado con el olor a cedro y el leve rastro aromático del agua con menta que Sofía había estad