Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl jardín estaba frío, el tipo de escarcha profunda y mordiente que convierte la respiración en fantasmas raídos que desaparecen en cuanto nacen. Estaba junto al banco de hierro, las manos metidas en los bolsillos del suéter de lana, la tela áspera contra las palmas. Isabel seguía junto a los rosales, las tijeras de plata destellando bajo la pálida luz de la luna como un diente de depredador. Se moví







