Mundo de ficçãoIniciar sessão—Duerme —dice Alejandro, sin levantar la vista de la carpeta—. Es tarde.
Empujo la silla hacia atrás y me levanto. Él no levanta la vista. Llevo mi copa de agua al aparador y la dejo y salgo del comedor, y Rodri se despega de la pared y cae detrás de mí.
Caminamos el largo del pasillo en silencio. En la puerta del dormitorio me detengo con la mano en el marco y me doy la vuelta.
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