~EDMUND BLACKWOOD~
Durante un segundo, mi corazón dejó de latir. No fue una metáfora. Lo sentí de verdad.
El golpe de sus palabras cayó dentro de mi pecho como una piedra lanzada contra un cristal. Mi respiración se detuvo. Mis ojos se clavaron en ella. Esa maldita mujer.
Sentí algo que hacía muchos años no sentía.
Asombro.
Impacto.
Y, para mi propia furia… miedo.
Un miedo breve, fugaz, pero lo suficientemente real como para que me recorriera la espalda como una corriente helada.
«¿Cómo diablos