VIVIANA
Después de días complicados y noches terroríficas, finalmente el juez dictó sentencia. Las niñas volverían con Viviana, pero con una condición clara y dura: debía demostrar que tenían un hogar digno y estable.
La noticia fue como un rayo de luz en medio de tanta oscuridad. Viviana lloró de alegría, abrazó a sus hijas con fuerza, y en ese instante sintió que el mundo volvía a tener sentido.
Deben estar en la casa presentes; las trabajadoras sociales llegarán a visitarlas de forma regula