Mundo de ficçãoIniciar sessãoLo pensaré, lo pensaré...
Esa promesa se repite en mi cabeza una y otra vez.
Son casi las diez de la noche y Karen no está en la habitación. Yo doy vueltas en la cama sin saber que hacer.
¿Voy o no voy?
La curiosidad de ver con mis propios ojos si está tan mal como ya varias personas me han dicho es muy grande.
Y aunque no lo parezca por fuera, yo estoy igual de mal.
La diferencia es que no puedo cometer esa estupidez de dejar de comer o







