Mundo ficciónIniciar sesión—También son mis sobrinos, más que tuyos —espeta ella, apretando los puños—, y sobre mí cadáver te dejo quedarte con ellos.
—Te empeñas en hacer tu santa voluntad, ya estoy harto de esta situación —baja los tres escalones y se para en frente de ella—. O intentas llevarte bien conmigo, y nos limitamos a los asuntos de los niños, o te los quito, y me los llevo a Italia.
—No te atrever







