Mundo ficciónIniciar sesiónUnos secos golpes en la puerta me alarman, y corro hacia ella, abriéndola y dando con un asiático con una bolsa de comida. Le extiendo un billete, y arrebato la comida de sus manos cerrándole la puerta en la cara.
—Puto chino de los cojones –espeto, y dejo la comida sobre la mesa que se acopla en la cama, dejándosela a Isis delante.







