72. Te quiero
Ravenna
Mis pies se despegaron del suelo cuando Benjamin me levantó hasta la altura de su rostro y me empujó contra la pared, besándome con más deseo que antes. Envolví mis piernas alrededor de su cintura, sintiendo su miembro duro en contacto con mi centro.
—No huyas más de mí, lobita —descendió por mi cuello mientras su mano subía por mi busto, apretando mi pecho por encima de la blusa—. Puedo soportar cualquier cosa, menos eso. —Traje su rostro de vuelta al mío y mordí su labio antes de besa