08. Un instante de paz
Ravenna
Las últimas palabras de ese lobo me dejaron aturdida. Su postura impecable y su mirada severa no me habían mostrado ese lado suyo. El coqueteo fue involuntario, y sentí unas ganas locas de reír en cuanto cerró la puerta.
No esperaba nada de todo eso. Ni ropa, ni una casa como esa, mucho menos la atención. Nada de eso había estado presente en mis últimos dos años.
Tomé unos pantalones de chándal y una camiseta de tirantes de un cajón. Exploré el resto del vestidor, encontrando algo de ro