Tres meses después
Sam se levantó agitada de la cama y corrió al baño con una mano sobre la boca .
Vomitó lo poco que había comido la noche anterior.
Se quedó unos minutos más inclinada sobre el bater.
Según el médico en la etapa en la que se encontraba ya no debía vomitar.
Luego, un poco débil y cansada, fue hasta la cocina a hacerse un té y una tostada. Era lo único que le calmaba.
Hace un mes, cuando trabajaba junto a su compañero para encarcelar a un traficante, se desmayó de repente. Ya s