Fernando llevaba hora y media esperando a Sam. Cuando había llegado, tocó timbre y luego de esperar un rato, hizo uso de la llave que le robó de la mesita a Sam. Entró con duda, tal vez ella estaba y solo no quería recibirlo. Sin embargo, no había nadie. Fue hasta la habitación de Sam y encontró la cama ordenada con su ropa a un lado. Agarró sus prendas y las olió. Jamás había hecho eso, pero el aroma de sam era adictivo. Abrió uno de los armarios y observó con sorpresa que había una cantidad i