Dante observo a su esposa bajar con Ivanna las escaleras, el conjunto de seda le hacia ver radiante, lo combino con un cárdigan del mismo tono, sus piernas, largas y perfectamente contorneadas quedaban expuestas con cada paso que daba.
Chloe dirigió su mirada a él y sonrió, había logrado la atención total de su esposo, camino directo a él, moviendo sus caderas de una manera lenta, pero seductora.
- ¿Te gusta jugar? – Preguntó Dante al tener a su esposa junto a él.
Chloe solo encogió sus hombros