Me tranquilizó demasiado hablar con la señora Constanza, decidí confiar completamente en ella y esperar que el plan que tenían trazado logrará funcionar. Una vez que Andrew estuviera a salvo iba a solicitar el divorcio, no me detendría en absoluto de hacerlo y finalmente recuperar la libertad que tanto anhelo.
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Luego de algunos días recibí la llamada de la señora Constanza mientras me decía que Andrew se encontraba en Londres, la tranquilidad que reinó en mi alma fue tan gratificante que s