Cerré mis ojos y firme rápidamente, al ver mi firma en el documento que me ataba nuevamente a Martín no pude evitar llorar, los aplausos resonaron y mi ahora marido colocó un dedo en mi anillo para después tomarme y darme un beso que evidentemente no le fue correspondido. Nosotros salimos de la sala y mi madre estaba feliz por la unión de su hija con el hombre que tanto quiso.
_ Tenemos que ir a celebrar esto _ ella sonrió _ hay que avisarle a Javier para que nos alcance en un restaurante.
_ Na