Mi hijo me miraba con reproche y en el fondo de sus ojos podía notar cierta preocupación, con el pasar de los años había aprendido la habilidad de leer las emociones que Nicolás mostraba de una forma peculiar.
_ No te preocupes mi amor _ le sonreí _ ya tomaré medicina para bajar la fiebre, tú ve a hacer lo que te estoy diciendo y recuerda saludar a tu abuelito junto con la señora Dalton.
Nicolás asintió y subió tranquilamente por las escaleras, Paola que se encontraba de pie en medio de la coci