Las personas hablaban como si nada pasará, incluso había algunas que degustaron los platillos que se prepararon especialmente para esta ocasión y los cubiertos cortando la comida eran como martillos que me daban simultáneamente en mi cabeza.
— No puedo, soy incapaz de seguir delante de ti como si nada pasará — llevé mis manos a mi rostro — lo mejor es que me vaya de una buena vez de aquí.
Salí corriendo de la recepción e Ilán fue detrás de mí, podía escuchar que sus largos pasos dejaron de ser