Aunque la alegría en mi corazón fue muy grande también el dolor de saber que este era un amor imposible ya que Gabrielle reinaba por completo en el corazón de Ilán, dolía tanto que fui incapaz de contener las lágrimas y en solo en ese momento hubo un gran silencio.
— Vaya, has logrado conmover a tu esposa hasta las lágrimas — el señor Gregory me sonrió — tienes mucha suerte muchacha, tu esposo realmente te ama de una manera que muy rara vez se puede ver.
— Si — sentí que me faltaba el aire pero