Ilán se miraba poco convencido con mis razones, si no supiera que su corazón se encuentra ocupado por el fantasma de Gabrielle podría jurar que está celoso de los clientes del bar de Parker, a pesar de que de vez en cuando salen unos degenerados pues generalmente este sitio es tranquilo y soy incapaz de negarlo, el propietario se preocupa de mantenernos protegidas después de todo.
— Muy bien, si eso era lo único que necesitabas decir pues te informo que tengo cosas que hacer — me levanté de la