Recuerdos llenos de culpa. Parte 2
Fátima debió ver algo en la mirada de aquel hombre, ya que solo le tomó pocos segundos responder.
- ¡Sí!
- Bien… Quiero que te desnudes y te metas a la cama, cubre tu cuerpo y escuches lo que escuches, no te levantes.
Fátima no entendía por qué aquel hombre le había pedido aquello, pero aceptó, hizo lo que el hombre le pidió y, aunque estaba hecha un mar de nervios, simplemente se metió a la cama, cubrió su cuerpo y cerró los ojos.
La chica rezaba porque no sucediera nada, rezaba porque no fuera