Cuando Luciano hablo con Leonardo eran las 3:00am, luego de 3 horas finalmente, aquel hombre anciano había llegado a Lazio, su andar era pausado, su metro con noventa ya no era tan imponente como antes, aún conservaba el bello rostro que la naturaleza le dio, pero ya contaba con varias arrugas, si lo se miraba fijamente, bien podría encontrar rasgos muy parecidos a Pietro.
- ¡Padre! Permíteme ayudarte, y ano debes cargar cosas pesadas. – Dijo Luciano amablemente.
- ¡Hay hijo! Tu viejo aún sigue