Después de la larga discusión entre Marco y Massimo, Federico logro calmar los ánimos entre los dos hombres, finalmente Marco debía hablar con su esposa y convencerla de que hablara con Paloma y le contara toda la verdad. Massimo estuvo de acuerdo, aunque esa aceptación le supo a vinagre, pero no tenía opción, Federico había dado en el clavo, ni él, ni su marido eran los apropiados para hablar de ese tema con la chica.
Federico y Marco iban en dirección a casa de Regina, el silencio en el auto e