Me quedaré, te guste o no.
Pietro esa noche se había portado tal como siempre lo había hecho, Celeste se sintió confundida, pero, aun así, no dejaba al descubierto lo que sentía al momento.
— Pietro, será mejor que te vayas, ya es tarde y yo debo descansar, además de que debo hablar a mi trabajo para avisar que no podré ir a laborar esta semana, rogaré porque no me vayan a despedir. — Dijo Celeste mientras peleaba con su melena aún mojada.
— Ven, te ayudo a secarte el cabello, ¿recuerdas lo difícil que es secar tu cabel