Massimo sentía que el USB que le había entrañado su sobrino le quemaba las manos, era una extraña sensación, él había notado como el semblante de Aldo cambio cuando este le entregó la memoria, no entendía la razón, pero era importante que viera su contenido.
Massimo condujo hasta lo que era su nuevo hogar, era impresionante la eficiencia con la que aún seguía trabajando Matteo, la casa ya estaba iluminada y hasta portero había, al entrar a la mansión, no olía a polvo y viejo, todo relucía y co