Capítulo 6

Por la noche, David y Fernando acudieron a cenar al gran salón, algo que rara vez hacían. Iban con la firme intención de ver llegar a Catalina.

Aunque David trataba de seguir la conversación con su amigo, no podía evitar mirar de vez en cuando las puertas de entrada, con la esperanza de verla a ella. Cuando la vio entrar, la miró fijamente sin poder evitarlo.

― ¿Es la chica que está en el fondo? ¿Quién es el chico que está con ella? ― preguntó su amigo Fernando haciendo referencia al hombre joven y bien parecido que venía con ella del brazo.

― Ni idea ―Respondió David frunciendo el ceño.

El resto de la cena transcurrió sin mucha plática ya que Fernando se dio cuenta de que su amigo se había puesto de malas. Mientras, Catalina intentaba por todos los medios no mirar a donde estaba cenando David pero se sentía tremendamente nerviosa.

― ¿Pasa algo, querida? ―Le preguntó su tía dándose cuenta.

Gertrudis se tapó la boca para que la tía no viera la risa que le iba a ganar porque ella sí vio a quién estaba mirando Catalina.

― No, tía, todo bien ―Respondió Catalina, aclarándose la garganta ― Creo que es que ya tenía mucha hambre.

Y a partir de ahí trató de estar lo más tranquila posible. Pudo descansar cuando David y su amigo se fueron.

Al otro día asistió puntual a la cita siempre cuidando que nadie la viera. Él tenía expresión seria y aunque la saludó educadamente como siempre, dándole un beso en el dorso de la mano, inmediatamente comenzaron las preguntas:

― ¿Con quien fuiste a cenar anoche? Es decir, ¿quién era el caballero que te acompañaba? ―Le preguntó directamente David.

― Con mi primo, Emilio Alcalá de la Alameda Alonso. Crecimos juntos, es más un hermano que un primo ―Explicó ella con honestidad ―Yo viajo con él, mi tía, Concepción, mi tío, Federico y mi dama de compañía, Gertrudis Benitez.

― ¿Por qué no le preguntaste a tu primo? ¿Por qué no le pediste a él que se hiciera pasar por tu prometido? ―Siguió preguntando David.

― Porque Emilio nunca podría mentir de esta manera a su abuela ―Respondió Catalina.

―¿Cómo que no podría? ―Quiso saber David sin comprender.

―Él es muy transparente, no le gusta mentir y por ello se le da muy mal ―Explicó ella ―Su abuela rápidamente se daría cuenta que es mentira.

―Comprendo ―Dijo él y comenzó a caminar de un lado para otro sin decir palabra.

―¿Pasa algo? ―Preguntó ella.

― Creo que hay una manera efectiva de que nos crean ―Respondió él deteniéndose frente a ella.

― ¿Cuál es? ―Quiso saber Catalina.

― Ya verás, debe ser sorpresa para que funcione, nos vemos esta noche en el baile ―Dijo él sonriendo ligeramente para después despedirse e irse rápidamente dejando a Catalina sin comprender nada.

Por la noche habría un baile de gala en el salón principal del barco en el que solo estaban invitados la tercera clase. Todos se pusieron sus mejores trajes y vestidos para asistir.

Claro, David Leblanc Del Valle fue de los primeros en ser invitados y llegó puntual acompañado de su amigo Fernando. Ambos se quedaron cerca de las bebidas rodeados de hombres de negocios con los que charlaban.

Los músicos comenzaron a tocar sus instrumentos y las parejas llenaron la pista de baile.

Catalina entró como siempre, del brazo de su primo Emilio, por detrás de sus tíos y tras de ellos caminaba Gertrudis.

Estaba nerviosa por lo que sea que David había preparado, pero debía lucir lo más tranquila posible, aunque de vez en cuando trataba de respirar profundo para calmarse.

Las damas tomaron asiento cerca de la chimenea porque a la tía le daba frío estar en el salón a esas horas cuando con horror vio como David caminó hacia ellos directamente. Sintió que su corazón se detenía, pero justo cuando llegó hasta ellos saludó a su tío.

―Señor Alcalá, que gusto verlo esta noche ―Dijo David cortésmente a su tío.

―Muchacho, por favor llámame Federico ―Pidió su tío riendo y Catalina sintió que perdía color al ver el intercambio ― Déjeme presentarle a mi familia, ella es mi hermana doña Concepción Alcalá de la Alameda Ortigoza, mi sobrino, el joven Emilio Alcalá de la Alameda Alonso y mi sobrina, la señorita Catalina Alcalá de la Alameda Landa.

Todos hicieron reverencias al presentarse con David.

― Es un placer para mi conocerlos a todos ―Respondió David ― ¿Es verdad que su sobrina estudia medicina?

Catalina abrió la boca intentando responder, pero no logró decir nada. Ella, su tía y su primo se habían quedado paralizados.

―Lo pregunto porque su tío me lo contó y me parece impresionante que una mujer de sociedad estudie una carrera tan noble ―Terminó de decir David sonriendo amablemente.

― Le hemos dicho que no estudie algo como eso ―Respondió su tía Concepción agitando su abanico para quitarse el bochorno que sentía por semejante escena.

― Pero medicina es una carrera de mucho talento, solidaridad, amabilidad y generosidad ―Respondió David ― la admiro mucho, señorita Alcalá, no cualquiera estudia algo tan complicado y benéfico a la vez.

Catalina se puso completamente roja por el halago.

―Yo la he apoyado en su decisión, creo que es maravilloso tener una mujer médica en la familia ―Explicó el tío Federico.

―Seguramente debe serlo ―Asintió David sonriendo ampliamente ― ¿Me permite el siguiente baile, señorita Alcalá?

 Ella solo alcanzó a asentir con la cabeza y tomando la mano que le ofrecía el Sr. David Leblanc, caminó hasta la pista de baile en donde terminó bailando varias piezas con él.

En medio del primer baile logró terminar de asimilar lo que había pasado. David LeBlanch era definitivamente un hombre listo y entonces se sonrieron con complicidad.

Cuando regresó a tomar una bebida refrescante ya que se sentía muy acalorada por tanto bailar, su tía se acercó a hablar con ella.

― Querida, David LeBlanc Del Valle es un excelente candidato para matrimonio ―Le aconsejó sonriendo.

― ¿Matrimonio? ―Preguntó ella sorprendida de que tan pronto pensaran en eso.

― Sé bien lo que te pidió tu abuela, si eres lista y continúas por ese camino de conquista en el que  vas, serás muy afortunada ―Le aseguró su tía y Catalina entonces vislumbró que ya estaban dentro del juego. Ellos ya creían que el futuro duque estaba interesado en ella.

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