—¿Perteneces a la mafia?
Dejó de ponerme la pomada en la rodilla cuando le hice la pregunta. Estamos en nuestra habitación y es la primera vez que tengo la oportunidad de hablar con él. En el coche, camino a casa, venía otro tipo con nosotros y no entendí de qué hablaban, así que me quedé dormida hasta que nos dimos cuenta de que ya estábamos en casa.
Ahora me estoy poniendo compresas frías en los moretones de la cara, producto de las bofetadas repetidas de mi tío. Parezco golpeada, y si alguie