Vadim Ivanov
Termino de servir la mesa para cuando Abi baje, se encuentre con la sorpresa del desayuno ya listo y servido para los dos, miro como ha quedado todo y suspiro algo agotado por el trabajo, no acostumbro a ser quien cocine y, por lo tanto, es lógico que termine muy cansado, más cuando he exagerado con el desayuno, he preparado comida como para unas diez personas cuando en realidad somos dos.
Quito mi delantal y lo dejo a un lado, camino hasta la sala de estar, donde grito el nombre