Ethan Hernández - Diciembre de 2005
Sofía y yo nos besamos en la fuente hace dos horas y estaba en mi cama, recién bañado y demasiado ansioso para poder dormir. La próxima vez que habláramos, me iba a declarar. Le iba a decir todo acerca de mis sentimientos. Ahora ella tenía 18 años, ya no había nada malo en lo que sentía, y si ella quería, le pediría que fuera mi novia. Diablos, incluso me imaginaba casándome con esa chica.
Escuché golpes en la puerta y pensé que era Nick, borracho como siempr