Sofía Adams - Marzo de 2012
Los ojos de Ethan brillaron, su rostro con su máscara neutral ahora era difícil de leer, pero sus ojos nunca me mentían y ese destello de ira solo aumentó mi aprensión por su respuesta.
Ethan abrió ligeramente su chaqueta, sacó una billetera de un bolsillo interno sin apartar la vista de mí. De allí sacó un trozo de papel y apenas pude creer lo que veían mis ojos cuando el pequeño pedazo familiar emergió de un compartimento diminuto y bien escondido.
- Odio el hecho