Finalmente, termino de ponerme el pantalón y unas zapatos deportivos que Anna compro para mí, desgraciadamente con parte del dinero que ganamos hoy. Hay muchas cosas en mi cabeza, pero esa culpa no me deja tranquila. Una vez que termino Brian comienza a desinstalar el puesto para entregarlo al ayuntamiento, por suerte, después de una hora de lluvia, se ha calmado un poco, como para permitir que podamos irnos.
Ninguno de los dos se atreve a preguntarme nada de lo sucedido, quizás por pena o tal