—Estás loco. ¿Por qué tendría que interesarte mi vida?—protesto sintiendo un nudo en la garganta.
—¿Acaso no lo entiendes?—cuestiona. A pesar de que lo hace en voz baja, su voz suena severa y aún peor, en su rostro no veo ni una sola pizca de falsedad—¿Acaso no entiendes el porqué siempre, a donde sea que estés terminamos encontrándonos? ¿No entiendes que me vuelve loco no verte, que con cada segundo lejos de ti, siento que muero de angustia?
—¿Qué...estás diciendo?—logro decir. El impacto de