El joven Liam pasa a mi lado en su búsqueda de una salida, me mira de reojo y deduzco que eso es mi señal para salir detrás de él. Camino a paso apresurado, ya que sus piernas son demasiado largas, hago lo que puedo para no perderlo de vista y así continuamos hasta que subimos por la escaleras de vuelta a su habitación.
—Maldita bruja—refunfuña—no sé como mi padre la ha soportado tanto tiempo.
No respondo porque no creo que sea adecuado y además no sé si realmente se esta dirigiendo a mí. Abre