Después de esas fuertes emociones era curiosos fingir que no había pasado nada, baje las escaleras tratando de alejarme lo máximo posible de las caras conocidas, llegue hasta el lugar donde se aguardaba el transporte, al voltear sentí que me tocaron la espalda, por el tamaño de la sombra imagine que se trataba de Sonia, menos mal que no soy de reacciones efusivas, pues se trataba de mi colega analista.
—Hola tonto ¿Cómo estás? —Saludó cordialmente la mujer.
—Tyana tiempo sin verte —Hablé conten