La joven frunce el ceño cuando mira a ese hombre parado bajo el marco de la puerta.
—¿Sabes quien soy? —Laín pregunto curioso ya que él se presento ante ella en su forma de lobo.
Sonia se pone en pie a duras penas mientras que observa a ese hombre que llamaba toda su atención, nunca imagino que pudiera encontrar a su lobo en aquella manada, la misma gente que la secuestro.
—¡Tú eres mi lobo! —musita con voz firme que causa conmoción en Laín.
—¿Qué dices? —da un paso hacia ella, él guardaba la e