Hestia caminó por el club recibiendo múltiples propuestas y elevando así su confianza. Había comprobado que el vampiro que deseaba estuviese solo y sin mediar palabras con el lo atrajo a si misma para besarlo. Él quiso apartarla, pero su fuerza de voluntad cedió mientras ella comenzaba a acariciarlo cada vez más cerca de su miembro, despertando así una erección difícil de disimular.
Ella no dijo nada, solo lo miró a los ojos y él la observó. Era una mujer con una silueta muy bella, vestida par