Hestia sentía como su vampiro, llamado Poseidón se frotaba en ella. Él había olvidado el condón, francamente con el alcohol en su sistema y semejante mujer dispuesta ni había pensado en eso.
Abrió sus piernas aún más y se hundió de una sola estocada en ella. Hestia sintió dolor y placer, pero eso no importaba. Era lo que menos le interesaba cuánto pudiera doler, solo deseaba ser follada como nunca antes.
Él se movía demasiado rápido y fuerte, algo que acabó por hacer que cuando ella llegara a