Alondra quería vivir un amor pleno que la hiciera sentir completa. Había querido tanto tiempo a Iker, que estar a su lado le resultaba increíble aunque él se resistiera. Nada podría borrar su sonrisa ni opacar la felicidad que le causaba estar junto a él y saber que unirían sus vidas para siempre.
Iker se siente desdichado y cada día que pasa le resulta un infierno, porque es un día menos de soltería. Piensa en quien tanto ama y en cómo estaría ella sabiendo la verdad. Tiene conocimiento, por