La suite presidencial —la única habitación de su tipo en todo el hotel— era un espacio reservado exclusivamente para Damian Alexander. Nadie más podía poner un pie allí, ni siquiera de manera casual. El personal encargado de limpiarla había sido especialmente entrenado y seleccionado a mano. Nada en esta suite era ordinario.
La noche se había hecho más profunda.
Damian se encontraba junto a la cama, levantando suavemente la manta hasta los hombros de Livia. Luego, con delicadeza, besó su mejill