El coche se detuvo en el estacionamiento de un local de dos plantas. Ahora, Damian y Brown estaban justo frente a la entrada: una puerta de vidrio negro que brillaba bajo la luz del sol.
Sí, ese era el lugar de trabajo de Livia.
Dos guardaespaldas se mantenían detrás de Damian. Brown aún no entendía por qué su joven maestro quería venir aquí, pero quizá esa era la idea de diversión de Damian: ver a Livia entrar en pánico y retorcerse de nervios.
Brown murmuró para sí mismo: Su nivel de diversió