Mundo ficciónIniciar sesiónSOFIA
El silencio en la habitación se prolongó, ya no punzante, sino denso, cargado con el peso de todo lo que había quedado sin decir durante los últimos cuatro días.
Dante no levantó la vista de sus monitores de inmediato. No hacía falta. Ambos conocíamos los límites exactos del espacio que ocupábamos, y ambos sabíamos que la distancia que habíamos mantenido no había borrado la tensi&oac







