—Ciro... —Cristina vio que él no reaccionaba después de un buen rato, así que le movió el brazo con el que la sostenía con fuerza.
—Mmm... —reaccionó él por fin. Sonrió con amargura y le dio unas palmaditas en el hombro—. Si quieres recuperarte pronto, necesitas descansar.
—Está bien, lo haré.
Ella le sonrió, aunque traía la cara cubierta con vendas gruesas, la curva alegre de sus labios hizo que el corazón de Ciro temblara. Se quedó mirándola, hipnotizado.
Tragó saliva para recuperar la compos