Regina
Salgo del auto aún enfadada, odio incluso que Irina insista en ayudarme a llegar hasta la maldita cabaña donde me he resistido a toda voluntad a venir. No entiendo por qué quieren que esté aquí, si de igual manera voy a sentirme mal, voy a preocuparme aún más estando en medio de la nada.
—De verdad, no te portes de esta manera — me pide — el médico dijo que debes estar calmada y lejos de líos—mira hacia el niño que camina unos pasos delante — , además debemos cuidar a Kev y la casa ahora