Nikolay
Observo a la mujer con cara de pocos amigos que se sube a mi lado en el auto. Subo antes de cerrar la puerta y mientras uno de mis hombres da la señal a alguien más comenzamos a movernos.
—¿Cómo amaneciste hoy zvezda?
—Encerrada, justo como ayer.
Responde antes de voltear su rostro para mirar por la ventana del auto. Me concentro entonces en el horizonte. Voy a llevarla a mi casa en medio del barrio rojo. Prefiero estar seguro de que no podrá escapar, pero eso solo complica las cosas