Regina
Me quedo de pie en medio del inmenso recibidor de este lugar, me parece increíble que esté en medio de la ciudad. La casa es espantosamente grande, lúgubre como su duelo y definitivamente igual de aterradora. Uno de los hombres que nos acompañan dejan unas bolsas junto a mí.
Nikolay, me mira antes de tomar las bolsas, camina hasta las escaleras y solo se detiene cuando no se da cuenta de que estoy yendo tras él. Me toma de la mano para obligarme a caminar junto a él hasta las escaleras d